Mientras unos lloran por los grandes temas de la humanidad, como el amor o la muerte, a mi me alteran los chakras cosas tan pragmáticas, cotidianas e ineludibles como:
- que mi compañera de piso y su novio sean sustituidos de repente y hasta al menos final de mes por el hermano de la primera, con lo cual me encuentro (con)viviendo con dos chicos con los que no tengo nada que ver
- que el francés insista en poner la lavadora después de la 1 am, justo al otro lado del tabique de papel que separa el cabecero de mi cama de la cocina.
- despertarme asada en mi propio jugo porque el francés ha decidido sembrar sus calzoncillos y camisetas por los radiadores y poner la calefacción a 24 grados
- que nadie haya limpiado el baño en las últimas dos semanas (desde que lo limpié yo)
- que aunque yo friegue cada vez que cocino o como, la montaña de platos sucios siga creciendo y creciendo, sobrepase ya el nivel del fregadero y amenace con fagocitarnos a todos.
- que a nadie se le ocurra poner el extractor y cerrar la puerta cuando cocina y toda la casa apeste a filete.
Y fíjate que ya el hecho de que vean las motos y el fútbol y no tenga nada de qué hablar con ellos y me acabe refugiando en mi habitación como cuando vivía en el colegio mayor me parece lo de menos.
Ays.
Hala, ya he fracasado en mi propósito de no quejarme en el blog. Jo.
bn — 19-03-2006 13:06:55
Bao — 19-03-2006 20:00:47
Mafalda — 19-03-2006 21:28:34